EL VALOR ESTÉTICO

EL VALOR ESTÉTICO

EL VALOR ESTÉTICO

Los valores estéticos varían en función de las ideas de cada época y se expresan en las manifestaciones artísticas de los pueblos.

De este modo se explica que la pintura del hombre primitivo evolucionara del sentido mágico de sus representaciones pictóricas al sentido conmemorativo que tiene el dolmen.

Sin embargo, en las culturas antiguas y de la Edad Media la religión tiene aun un peso muy importante en el ar­te. Los estilos se suceden pero las ideas religiosas, la muerte son preocu­paciones que toman vida en el arte: los templos en la India, en Egipto… por poner un ejemplo, son muestras de este sentido religioso de la vida                          

Es preciso, Sin embargo, hacer excepción de la cultura de Grecia y de Roma, más preocupadas por el hombre. Esta preocupación por el hombre les lleva a la bus que­da de la belleza, de la proporción, de la armonía y del equilibrio. Los romanos, por su parte, dieron mucha importancia a los edificios civiles, a los monumentos conmemorativos y a las obras públicas: calzadas, acueductos, anfiteatros… son propias del imperio romano. Los dioses griegos y romanos son permisivos y tienen las mismas pasiones de los humanos.

Los templos de los griegos y de los romanos son, por tanto, más ligeros, menos opresivos, no se trata, pues, del dios de los cristianos que se manifiesta en el arte robusto y pesado del visigótico. Este arte va acercándose mas a Dios y se va haciendo un poco mas estilizado en el románico, aunque aun con espacios ce­rrados sobre sí mismos, para culminar en el gótico con estructuras más esbeltas, y pinturas y esculturas menos hieráticas.

A finales del siglo XV y principios del siglo XVI la economía se transforma. La burguesía naciente se interesa en los instrumen­tos fundamentales del sistema capitalista: la carta de crédito, la banca…

Se buscan nuevas rutas mercantiles y se llega a América. Se re­nueva la preocupación de Grecia y Roma por el hombre, así se hacen notables avances en ciencia, se da al traste con los señores feudales y aparecen las monarquías absolutas y los mecenas. EI mundo rural de la Edad Media se hace culto. Los nobles cons­truyen palacios y protegen a los artistas: florecen así, la pintura, la escultura y el arte en general.

Durante el siglo XVII el teatro y la música conocen un desarro­llo hasta antes desconocido. La arquitectura y la pintura cobran más movimiento, llegando hasta la teatralidad.

El siglo XVIII es, en cambio, el Siglo de las Luces: la razón, el progreso, la búsqueda de la felicidad personal, la critica a ignorancia y a la superstición hacen que al margen de la culminación del barroco con el rococó se renueve el interés por el ser humano y, por tanto, por el Renacimiento: surge así el neoclásico. Es la época de la Revolución Francesa, que con la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, será la gran inspiradora del arte occidental de la época.          

En la primera mitad del siglo XIX se expandió la Revolución Industrial por el continente europeo, luego llego a Japón y a Estados Unidos. Estas revoluciones trajeron consigo otras: la de la agricultura, la del transporte y la demográfica. Los movimientos liberales cobran auge en el mundo. Estas revoluciones liberales y las ideas de la Revolución Francesa se traducían en movimientos por la lucha de la independencia en los países americanos.

En esta época se producen también grandes avances en la ciencia y en la técnica. Las ciencias sociales también experimentan un gran desarrollo.

El idealismo y el positivismo filosóficos influyen mucho en los movimientos artísticos y literarios de la época.

En la primera mitad del siglo XIX surgió el romanticismo. En la segunda, el realismo y el materialismo.

La arquitectura romántica imitó los estilos de la Edad Media. El neogoticismo, junto con la arquitectura de corte modernista de la última etapa del siglo XIX, son características. La pintura y la escultura obedecen a las mismas características. La música también conoce un gran desarrollo en esta época.

El siglo XX es una época de grandes contrastes. Nuestro siglo conoce un enorme y veloz desarrollo de la ciencia, de la técnica y de la tecnología en medio de grandes desastres, como la crisis económica de 1929, las dos guerras mundiales, la guerra de Vietnam… Hoy la guerra de los Balcanes es aun un símbolo de la época.

Entre los signos de la cultura de nuestro tiempo están, pues, la incertidumbre, la crisis del racionalismo, la pérdida del optimis­mo, la cultura de masas, el relativismo cultural, la perdida de las utopías … Nuestro tiempo es, pues, incierto, es rico y pobre al mismo tiempo es, sin duda también, muy diverso. Esta gran di­versidad se manifiesta, a su vez, en una gran cantidad de movi­mientos artísticos que en pintura van des de el arte figurativo hasta el abstracto. Los movimientos más importantes son: el fauvismo, el cubismo, el expresionismo, el surrealismo y la pintura abstracta.

En arquitectura se hace énfasis en las funciones a que se destinan los edificios (funcionalismo).

La escultura, como la pintura, se vuelve expresionista, cubista, abstracta y figurativa.

El cine se convierte en el arte de nuestro tiempo y en los últimos albores del siglo, el video parece pasar a ocupar el lugar de la sala de cine.         

 

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