LA DANZA FOLKLÓRICA

LA DANZA FOLKLÓRICA

LA DANZA FOLKLÓRICA

Las danzas folklóricas son los bailes y coreografías populares y tradicionales de un país que se transmiten de generación en generación de manera espontánea y natural. En todos los países del mundo existen grupos profesionales de bailes folklóricos, cuyos integrantes reciben toda la disciplina de expresión corporal e instrucción formal sobre las técnicas de danza como cualquier bailarín de ballet clásico o moderno. Sin embargo, la misión principal de estos ballets folklóricos es la de mantener viva la gran variedad de danzas que existen dentro del folklore musical de cada nación. Los dominicanos Fradique Luzardo, José Castillo y Josefina Miniño han sobresalido por su gran labor realizada dentro del campo de la danza folkórica.

Antecedentes de la danza folklórica dominicana:

La expresión musical dominicana se nutre de tres corrientes culturales que son la indígena, la española y la africana. Esta última es la que se ha manifestado en mayor proporción. Por supuesto, que como nuestros indios tainos desaparecieron como pueblo ante la explotación de los colonizadores españoles, es prácticamente mínima o casi nula la influencia que hayan podido tener en la formación de la cultura musical dominicana.

No obstante, sabemos que los areítos eran los bailes y cantos de nuestros indígenas. Se realizaban para celebrar alguna fiesta, entierros, bodas, ceremonias religiosas, la victoria de una batalla, y sobre todo para recordar los acontecimientos pasados y así transmitir la historia de su pueblo. En los areítos, todos se tomaban de la mano o del brazo siguiendo los movimientos de un guía llamado tequina, también cantaba como solista alternándose con el coro.

En los tobillos, brazos, muñecas y en d cuello llevaban collares y pulseras de caracoles que sonaban con los movimientos de la danza y acompañados del ritmo del mayohuacán o bahiohabao (tambor sin acorar), casacabeles de madera, maracas de higüero, sellos sonaleros, flautas de madera, silbatos de hueso, ocarinas de barro, trompetas de caracol o fututo. etc.

La calenda y la chica, por otra parte, fueron danzas de carácter fuerte y sensual de los negros esclavos que fueron traídos del África a la isla con el fin de sustituir a los indios. Los africanos se agruparon en cofradías que sirvieron para conservar su cultura sin mezclarse con los españoles. De ahí, la fortaleza de su influencia en la cultura dominicana.

A principios del siglo XIX, los bailes más populares en la isla eran las danzas de ascendencia española como las tonadillas, seguidillas, boleros, malagueñas, fandangos y otras danzas europeas como el minuet y la contradanza.

El fandango sufrió transformaciones al llegar a la isla y así surgieron otras danzas como el zapateo y sus variantes sarambo, guarapo y callao. Igualmente de la contradanza europea surgió la contradanza criolla que luego se convirtió en la tumba dominicana. Es a partir de este momento en que podemos hablar de música y bailes dominicanos.

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